Investigaciones sobre las fórmulas
Comparamos las ecuaciones que utiliza FitCalcs y mostramos dónde discrepan, por cuánto y bajo qué supuestos. Las cifras se calculan con el mismo código que los instrumentos; no son datos de un ensayo con personas.
Por Jesse · Traducción y revisión editorial:
Estimaciones educativas para adultos sanos de 18 años o más. No sustituyen una valoración médica o nutricional individual.
Diferencias entre Mifflin–St Jeor y Harris–Benedict
Dos ecuaciones aceptadas pueden discrepar sin que ninguna sea una medición. Recorremos 1778 combinaciones adultas y comparamos la discrepancia con cambiar un nivel de actividad.
Harris–Benedict revisada menos Mifflin tiene una mediana con signo de 57 kcal/día (3,8%). La mediana absoluta es 63: responde a otra pregunta, el tamaño del desacuerdo sin importar la dirección. La amplitud va de -98 a 270 kcal/día.
Fórmulas de peso de referencia y altura
Las cuatro fórmulas aumentan linealmente con la altura, mientras que el IMC divide por altura al cuadrado. Comparamos sus resultados sin afirmar que determinen un peso óptimo para una persona.
De las combinaciones fórmula-sexo, 4 producen IMC creciente con altura y 4 decreciente. La diferencia máxima de peso a una misma altura es 16 kg; la mediana es 5,3. Coinciden cerca de alturas intermedias y se separan hacia los extremos.
Error de la proyección lineal de pérdida de peso
Una ingesta fija no conserva un déficit fijo cuando el mantenimiento disminuye con el peso. Comparamos ambos supuestos sin presentar la simulación como pronóstico individual.
En 540 planes simulados, la recta supera a la curva ajustada una mediana de 14,2% a 26 semanas y 26,1% a 52. La diferencia mediana anual es 6,2 kg y la máxima 10,2. Son discrepancias entre modelos, no kilos que una persona perderá o dejará de perder.
IMC y grasa corporal: por qué discrepan
El IMC utiliza altura y peso. U.S. Navy utiliza altura y circunferencias, pero no el peso para calcular el porcentaje. Su único dato compartido es la altura; no son dos mediciones intercambiables de la misma cantidad.
El método masculino toma altura, cuello y cintura; el femenino añade cadera. El IMC no lee ninguna circunferencia. Cambiar una entrada que un método ignora no puede cambiar su resultado: esa propiedad permite construir comparaciones sin inventar una tasa de desacuerdo poblacional.
Por qué publicar estas comparaciones
Dos herramientas pueden aplicar ecuaciones reconocidas y dar resultados distintos a la misma persona. Un cálculo aislado no explica si importa más elegir fórmula, nivel de actividad o modelo temporal. Estas páginas separan esas decisiones y sus efectos.
Tres análisis recorren cuadrículas sistemáticas; el de IMC y grasa se deriva de las propias ecuaciones. No ponderamos las combinaciones como una población real ni establecemos qué debería comer o pesar alguien. Que una fórmula discrepe no convierte a otra en la verdad.
Estructura de cada análisis
Pregunta, resultados, método, tablas, interpretación, limitaciones y reproducción. Las limitaciones indican qué haría más estrecha o incorrecta una conclusión, no son una nota decorativa. Publicamos también hallazgos incómodos para nuestras herramientas.
El código y las tablas permiten comprobar cifras. La autoría y política editorial explican quién revisa y cómo comunicar errores. Una traducción mantiene el alcance analítico, no lo convierte en investigación clínica nueva.